
¡Hola a todos!
Me llamo VALENTINA, y quería contarles mi pequeña historia… digo
pequeña porque solo tengo 20 meses.Es obvio que quien escribe, es mi mamá,
lo que si puedo añadir a todo lo que ella les cuente en mi nombre “todo dolió
un poco” y que ahora soy muy feliz. Todos me quieren y eso es lo mejor que
nos sucede sobre todo a mis papás, mis abuelos, mis tíos y mis amigos que lo
han pasado muy mal desde que nací.
Llegué al mundo el 22 de octubre de 2004, según me cuentan era una
niña muy deseada y esperada. Ese mismo día, ya comenzaron las lágrimas y
las malas noticias… mi corazón no andaba nada bien. A medida que pasaban
las horas iban descubriendo lo que me sucedía, y cada vez era más complicado.
Por fin llegó, un hombre de bata blanca que decían que si sabría buscar el
origen de mi problema, el doctor Lorenzo Díaz Carretero, un cardiólogo hecho
en Cuba, que desde el primer momento supo todo lo que me sucedía.
Mis papás lo aprecian mucho, mi mamá dice que le debo un poquito de
lo que ahora soy. El diagnóstico fue COARTACIÓN E HIPOPLASIA DEL ARCO
AÓRTICO EN LA ZONA DEL CALLAO”. Las medidas fueron enviarme a la isla de
Gran Canaria, a un hospital llamado Materno Infantil.
Yo había nacido en La Palma, esa que llama la isla bonita, en Canarias, y
que de verdad es muy bonita, pero donde no podían ayudarme.
Me operaron a los 23 días de mi nacimiento, de la COARTACIÓN, pero
obviaron el diagnóstico inicial y mi corazón no mejoraba, cuando se percataron
que el problema mayor estaba sin corregir, mi corazoncito estaba muy cansado
y grande de la fuerzas que hacia para llevar la sangre.
Aquí aparecen tres más, de los que mis papás, consideran mis
salvadores. El doctor José María Brito, que lo conocen en todo el mundo según
me contó mi mamá y que también es de la isla bonita como yo, además dos
médicos colombianos de exportación, o sea, muy buenos, el doctor Saúl García
y el doctor Julio Agredo.
Me volvieron a operar, al parecer era la primera vez que veían en un
bebé las dos malformaciones cardiovasculares juntas… pueden estar seguros
que a mi familia no le alegró que fuera yo una rareza.
El 15 de diciembre de 2004 a las 12 de la noche mi mamá me llevó a la
capilla del hospital, ella lloraba mucho y yo aunque tenía mucho sueño me
hacia la dormida para no dejarla solita. Ese día cuando el sol saliera iban a
realizarme esa segunda operación, y así fue… casi seis horas en el quirófano,
muchos nervios, yo solo sé que me dormí y ya mi mamá no estaba, tardé 23
días para volverla a ver. Nadie me ha contado lo que pasó esos días, pero yo lo
sé y voy a decirlo:
Al parecer luego de salir de la
operación, a las pocas horas… me moría,
tenía un derrame que no paraba, paro
cardíaco, no podía orinar, no podía respirar
solita, mi corazón no mejoraba y mis
pulmones tampoco.
El 24 de diciembre, en la tierra de mi
mamá, Venezuela, está la tradición de la
llegada del Niño Jesús, y ella y yo pasamos
este día juntas en la UCI y el Niño Jesús
nos regaló un poco más de fuerza y
valentía para hacer honor a mi nombre.
El 31 de diciembre se termina uno de
los años más malos que han vivido mis
seres queridos… esta vez nos comimos las
uvas, bueno, ellas, yo todavía estaba muy
chica, mi mamá y mi tía Sandra que llegó de Venezuela para no dejarnos solita
y porque me quiere mucho. Bueno, aclaro, todos me quieren mucho pero la
abuelita de mi papá también estaba enferma y había que cuidarla.
Sé que todos esa noche pidieron por mí, yo todavía no podía abrir los
ojitos, pero sentía mucho amor y una voz que me decía: “Mi niña te quiero
mucho, lucha que todos te estamos esperando…”
El 5 de enero, por fin pude respirar sola, y después de tanto esperar
volví a abrir los ojos, ahí estaban todos muy contentos, lloraban mucho pero
era de alegría, yo había vuelto. Todo parecía ir bien, hasta que supimos que en
la segunda intervención habían muerto células en mi médula espinal y que no
podía mover mis piernas… ¡ Qué cosa¡.
Comenzó otra lucha que continúa hasta el día de hoy. Viajé a Cuba, y
estuve allí cuatro meses, son muy buenos en rehabilitación, tanto así que ya
puedo gatear, aunque los pronósticos decían que no podría hacerlo. Bueno, un
pie me ayuda más que otro… pero ya gateo. Todos estamos contentos, hemos
pasado muchas cosas, todavía es posible que mi corazón necesite otro“retoque”, pero esta tan lleno de cariño que se esta portando muy bien.
El objetivo ahora de todos es hacer mucha rehabilitación para ver si llega el día
en que pueda caminar… que les cuento, para finalizar, que aunque no camine
ya puedo caminar.
Gracias por tomarte un tiempo para conocerme, y si puedes ayudarme,
entrarás en esa gran lista de personas a las que le debo mi vida y lo que he
logrado hasta ahora. Muchas gracias… y mucho ánimo, que con amor, con Dios
y con empeño se llega muy lejos, que te lo digo yo, Valentina, la niña valiente
de papi y mami.
BSCH (Banco Santander Central Hispano)
Titular: Valentina Hernández Alvarado